viernes, 29 de marzo de 2013

Aldabonazos


Dice el diccionario de la RAE, que de semántica sabe mucho, que una aldaba viene a ser: "una pieza de hierro o bronce que se pone a las puertas para llamar golpeando en ella".  Y también "Una pieza, ordinariamente de hierro o bronce que se pone a las puertas para llamar golpeando con ella". Ya se ve que lo de los aldabonazos tiene que ver con el deseo de ser escuchado y acogido, digo yo que abriéndole a uno las puertas.
Parece entonces que las imágenes que aparecen en esta entrada no son aldabas sino algo que se les parece. Las piezas de hierro ya se ven algo grandes, es que están en el muelle de Zumaya y debieron de servir en su día para amarrar botes, que no para dar golpes. Me encanta su textura oxidada. Allí estarán hasta que se caigan de viejas, digo yo, pero manteniendo su encanto haciendo compañía a unos bancos modernos de mármol blanco. Ya se ve que en esto de las modas conjuntar herrumbres y mármoles resulta para algunos de lo más chic .

El caso es que yo quería hablar de aldabonazos, pero  más en un plano metafórico.
Y es que la pieza de bronce que contemplan, con otra función distinta a la de la aldaba -digo yo que sirve para asirla y levantar la pieza de piedra-, tiene la virtud de recordarme lo corta que es la vida y lo mucho que nos va en aprovechar el tiempo que se nos concede. 
Para quienes descansan ya en paz, no resulta sino un adorno más. Probablemente útil, aunque fuera de uso para ellos.
Pero para quienes acudimos a orar ante sus restos, es un aldabonazo en el alma.  Más o menos como escuchar, en un golpe interior, aquel "¡a lo que estamos, tuerta! que reza el refrán.

 

miércoles, 27 de marzo de 2013

Cómo me gusta Catriona Millar



Casi se parece en los rasgos. Qué fondo más rojo y más bonito. 

Tuve la suerte de estar unos días en Glasgow en el 2006. Y de que casi coincidiera con mi cumpleaños, pues ése fue el motivo por el que una amiga me invitó a visitar la Glasgow Art Fair. Me quedé hipnotizada por los cuadros, aparentemente ingenuos, de esta artista escocesa. De vez en cuando investigo en la web para disfrutar de sus nuevas obras y seguir de cerca su evolución.

Espero que quien no la conociera se anime a hacerlo.  A mí me gusta, de modo especial, las gamas de colores que utiliza, la luz, la simplicidad. Así como el formato grande de sus lienzos...

 

lunes, 25 de marzo de 2013

El agua de Bilbao

No pretendía hacer alusión al champagne, como dice la broma. Pero es que tenía una serie de fotografías, simplemente de reflejos sobre la ría de Bilbao, y quería compartirlas.

Nada como un banquito en el lugar oportuno para cambiar impresiones y dar un respiro a los pies cansados.

Es verdad que ha cambiado la fisonomía de Bilbao. Aún recuerdo el piropo que escuché decir de la ciudad hace años, que poseía más de mil gamas de grises. Eso cuando la contaminación.

Antes de que pasara una piragua roja.
 Supongo que, de la ría, se podría haber hablado de las gamas de amarillo, pardo y verde. Por no hablar del olor, que aunque sorprenda, eché tanto en falta durante mis años de ausencia.

Ahora luce magnífica y trendy con el paseito que recorre la ría junto al Guggen.

Para bilbainos con nostalgia y todos los que quieran comprobar que Bilbao ya era bonito antes del Guggenheim, nada como el reportaje que publica en youtube un proud vasque, que así se llama. Este es el enlace:

  http://www.youtube.com/watch?v=xBfx4rDB_TE&feature=youtu.be&noredirect=1

 Pero aviso que dura casi veinte minutos. Para disfrutar, oigan.

Puente de Calatrava  -pasarela Zubizuri- en medio de la ría 

miércoles, 20 de marzo de 2013

A ver si me animo a pintar


Evidentemente el vídeo es de hace algún tiempo. Pero lo acabo de encontrar y estoy segura de que publicarlo es una manera de animarme a pintar.  Es de un concurso de pintura al aire libre en un parque de Pamplona. Lucía un sol magnífico y le estaba dando a la esponja en vez de a los pinceles.
Tengo varios cuadros pendientes de acabar y en cualquier momento me pongo con ellos.
Los retratos ya son palabras mayores: una pincelada de más y zas, un desastre.
Hay que dejar secar el óleo para evitar desaguisados mayores. En fin, que en cuanto tenga un par de horitas seguidas me lanzo de nuevo. Un saludo!