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lunes, 30 de mayo de 2011

Ya queda menos para ir a Manchester

Parece un paisaje de Windows pero no, es de Cheshire

Lo bueno de ordenar o más bien, de trasladarse, es que se encuentran muchas cosas perdidas en la marabunta de lo cotidiano -qué expresión más rara, seguro que no existe-. Entre ellas, algunas fotos de Manchester con las que intenté hacer una presentación de diapositivas sin mucho éxito técnico.
Al ver esta imagen, que es lo que podía contemplar desde mi ventana, echo en falta a las vacas. Seguro que se protegieron del sol bajo el árbol de la izquierda, que parecía su rincón preferido.

De la ciudad de Manchester me quedo con las fotos que saqué del canal y sus barcazas, con mayor actividad en tiempos pasados y hoy ya expuestas para el turismo.  El hotel Hilton sorprendía al comienzo del Deansgate como un rascacielos espléndido. Espléndidas serían también las vistas de la city desde allí. Pero esto queda para otro día. Un saludo!

jueves, 13 de agosto de 2009

Shresbury, un hallazgo por casualidad

Una excursioncilla a Shresbury para enterarme de que es el lugar de origen de Darwin, quien se halla representado entre otras cosas por aquesta estatua sedente frente al edificio de la Biblioteca pública.

Daban ganas de sentarse también a disfrutar.
Pero no, preferí pasear por la ciudad y fotografiar todas las puertas que pude, amén de las casas de estilo tudoriano: es decir, con estas bonitas rayas de color oscuro que no son sino vigas de madera. Increibles. También una tienda de gorros que haría las delicias de alguna conocida mía. No me traje más que las fotos. La crisis.


Increíble la cantidad de colegiales que paseaban por las calles luciendo uniforme. Digo yo si la Pottermanía habrá influido un tanto en esta tendencia. O más bien Rowling se inspiró en cualquier pueblo o ciudad de la isla.

Presencié desde la distancia un partido de vaya usted a saber qué, en el que participaban los ciudadanos más senior de la zona. Lamento mi incultura, quien sepa algo que nos ilustre.

Vale, la foto es de una veleta de hierro, pero en el campo frente a esa casa se hallaban unas quince personas jugando a lo mismo que el de la veleta.





miércoles, 5 de agosto de 2009

De visita con la National Trust


Heme aquí delante de una de las bonitas casas-palacio-castillo que cuida la National Trust en Inglaterra. Hardswick se caracteriza por tener maravillosamente bien conservados-restaurados todo tipo de reposteros bordados en seda. Una auténtica joya. Que, dentro de mi pequeñez, me recordaban a los de los salones de la casa de mi abuela.
Lo único desconcertante es que a lo largo de los años fueron cambiando los cuadros -lienzos- de un marco a otro, sin importarles lo que dijera la placa adosada, y así el resultado podía ser: "María Tudor en X" y lo que veías era una escena mitológica. De acuerdo, podría tratarse de María Tudor disfrazada de algo o haciendo teatro. Es una curiosidad simpática. Porque en el fondo siempre aprendes algo. No sé la cara que ponía -intentaba una lo más neutra posible- pero a pesar de mi silencio un guía me identificó como española. Cosas.
En un momento de la visita me acerqué a un retrato que estaba muy bien conseguido y enseguida uno de los 'volunteer' se sintió en la obligación de explicarme que, aunque la placa dijera que se trataba del archiduque Theobald, no era tal sino el hijo segundo de la prima de... Y yo con cara de sorpresa: oh, mmm, ¿cierto? estaba precisamente pensando... I was wondering. Y el tipo excusándose: "no, para su conocimiento".
En una de las habitaciones, explicaban cómo se preservaban los tejidos de las plagas de insectos. Tres señoras con un mini aspirador y unas trampas para que se quedaran pegados. Acordándome de la plaga de polillas que tiene a bien vivir instalada en casa de mis padres, se me ocurrió preguntarles cómo hacían para eliminarlas.
Enseguida el grupillo de turistas fue aumentando, esperando un comentario ilustrador acerca de algo vital e importante, e hicimos corrillo alrededor del aspirador.

Oh, pero ante pregunta peligrosa, respuesta diplomática: allí no "matan" a los animalitos: les disuaden de entrar ventilando todo muy bien y haciendo que haya mucha luz -digo yo, ni que las polillas fueran murciélagos-. A las que se pegaban en la trampa las echaban enseguida al exterior sin dañarlas. Ja, no me lo creí. Pero claro, te pones en su lugar y a lo mejor te está interrogando una ecologista con ánimo de denunciarte por maltrato de polillas.

En el jardín estaba esta estatua de una señora pintando y se me ocurrió fotografiarla para luego copiar la pose.

martes, 4 de agosto de 2009

Alpacas "inglesas"

Volviendo de los Roached Peaks -creo recordar que así se llamaban- me encontré, aparte de la fauna doméstica habitual, a estas bonitas criaturas, a quienes allí llamaban "alpacas".
Parece que les hubieran esquilado. No parecían muy sociables, así que procedí a sacarles foto a distancia y ellas a posar para la posteridad luciendo su mejor perfil.
Este caballo se aproximó a la velocidad del rayo, por aquello de que a nadie le amarga un dulce. Pero se fue igual de rápido en cuanto comprobó que en mi bolsa sólo quedaban restos de pasta con mahonesa y maiz cocido. No me extraña.
Ah, y la última foto es sólo una muestra de las bonitas panorámicas de la campiña, que no hacían más que recordarme la portada de un libro entrañable y bonito que me regaló hace unos meses una amiga: "Teacher, teacher". Situado precisamente en la zona de Yorkshire, o sea, en la zona en la que estábamos.

No me dio tiempo a sacar foto al tea-party que organizaban en uno de los pueblecitos por los que cruzamos. Era en el jardín y tenía una pinta super apetecible. Pero había que elegir: o foto o mareo con tanta curva y cochecito utilitario. Elegí el mareo.
Ah, también vimos a un halcón peregrino, en este caso halcona, que voló por encima de nuestras cabezas para admiración de dos especialistas que llevaban todo el día esperándolo en silencio, con prismáticos y cámara de fotos con super-zoom. Todo sin éxito. Menos mal que llegamos jadeando y haciendo fotos tipo excursionista medio, que es cuando salen los halcones a proteger sus nidos de los domingueros. Los especialistas estaban a punto de alcanzar su coche para regresar sin foto a sus casas, pero les dió tiempo a volver a subir corriendo y ver a la halcona regresar a su nido. Mala suerte.
Como me decía una andaluza granaina, al comprobar que soy incapaz de bailar con estilo las rumbas de Bisbal: "tó, no se púe tené". Digo.

martes, 28 de julio de 2009

Como la trucha perezosa

No entendía yo el porqué del nombre, aunque hay que reconocer que suena bien. Es uno de los 'pub' -de public house- cerca del Peak District. The lazy trout, la trucha perezosa. No hay nada como estar sentadito al sol en ese a modo de mesa-banco y ver pasar turistas. Me pregunto si las truchas del río cercano gastan también sus horas viendo pasar a los clientes.

Un día pregunté por curiosidad a unas inglesas cómo se llamaba la bandeja de madera que ponían sobre la mesa del comedor: giraba sobre una base redonda, y permitía acceder a la comida sin necesidad de estirar el brazo. Se asombraron de que en España no tuviéramos la "lazy Susan". O sea, la perezosa Susana.

Ahora se entiende por qué, nada más llegar a España, algunos pregunten enseguida: "¿a qué hora es la siesta?".

lunes, 27 de julio de 2009

Dos bobadicas desde Londres


Un detalle que me impresionó: la "draga" -sí, esa embarcación que se usa para excavar material debajo del nivel del agua y elevarlo hasta la superficie, para así limpiar el fondo del río- pues con gran humildad afirmaba en su pancarta: "yo como basura". Cosa que hacemos casi todos, pero sin admitirlo, quizá sin saberlo. Estaba en el Támesis funcionando a destajo hasta en días festivos.

La otra tontería, dos pianos que me encontré por la calle con un cartelón de "toca, soy tuyo", para que el viandante pudiera sentarse y aporrearlo a gusto. Porque había cola, porque no había ido a Londres a sentarme en un rincón a tocar el piano, porque no tenía tiempo, porque quienes me estaban enseñando la City en cuatro horas no iban a esperarme... Si no, les aseguro que me hubiera despachado con un par de cancioncillas.

Añado también una foto a contraluz del galeón del capitán Drake, de quien en mi ingenuidad afirmé, ante un grupo de British people, que se trataba de aquel famoso pirata. Claro que los ingleses no compartían mi punto de vista. Se ve que no leen las páginas web en español, pues allí siempre se ha hablado del temido
y malvado pirata Francis Drake, quien se dedicaba de modo profesional a saquear las costas y galeones españoles. Por muy "Sir" que le nombrara la reina inglesa. Que hasta ahí podíamos llegar, anda. Me reafirmo en ello después de haberlo comprobado, ya que lo dije de memorieta y me quedé con la duda, tan firmes se me pusieron.

Bueno, que no me quería meter con nadie en especial, pero sí viene bien advertir que, tal como dice el refrán: "beauty is in the eye of the beholder" -o sea, más o menos: 'la belleza depende de los ojos de la miren'-, pues también parece que la historia se recuerda o amaña según el ojo o la posición geográfica desde la que se mira. ¿O no?.

Como ha pasado tanto tiempo y la réplica del barco Golden Hind era "la mar de salado" -nunca mejor dicho-, pues allí queda la foto. Chau.

miércoles, 22 de julio de 2009

Para alegrar los pinrelillos en invierno

Me los encontré en un Marc & Spencer en York, se trata de los clásicos calcetines de toda la vida del serio y respetable color negro, azul oscuro o gris. Pero, he ahí la gracia: luciendo bonitas rayas de colores en la punta y el talón.

Claro, como no se ven, puede uno llevarlos a la oficina y reirse pensando que es algo transgresor con el estilo imperante. Aunque no lo parezca.

Anunciaban que era para poder emparejarlos más fácilmente después del lavado y secado. Se me ocurre que es también un detalle disuasorio para el que sienta la tentación de ventilar los pies acalorados, quitándose subrepticiamente los zapatos.

Estuve tentada de coger algún par, pero si no era el paquetillo de siete no tenía gracia, así que decidí con gran pena sacar sólo una fotografía de ellos. Lo mismo están en todas partes y yo no me había enterado.

jueves, 16 de julio de 2009

El caso de 'Fingle'

Para dar mayor emoción a los recorridos por el campo, nada como llevar un perro de paseo. Así aseguras el trotecillo más que ligero, el ejercicio de la musculatura del brazo que sujeta la correa...
El caso es que Fingle perdía bastante pelo, a pesar de que todo el mundo asegurara que era perro joven. 'En todo caso -comentaban- es una "her", no un "his". Se puede decir que su comportamiento era correcto, como corresponde a tod@ British can. Sólo había dos excepciones: una, el que se lanzara con aquel frenesí a zamparse a los patos del lago -hecho que provocaba la furia de los cisnes -swans- y la taquicardia de los tales ducks, que salían corriendo a la velocidad del rayo.

La otra 'manía' era ese rehusar obstinadamente el pasar por debajo de las vallas, siempre que hubiera que atravesar algun campo. Digo yo que podría haber puesto más de su parte, pero no: ponía cara de póker y sólo cruzaba por arriba y en brazos de algún voluntario, que al final era irremediable, pues no nos ibamos a quedar en el primer campo. Ni en el segundo... y así hasta el regreso. A mí me daba un poco de repelús el asunto, pues los brazos de los voluntarios se quedaban llenos de pelo canino. Así como toda su ropa. Puaj. Nunca fui voluntaria. Bastante se me cae el pelo a mí como para andar sacudiendome el de un animalejo, por muy animal de compañía que sea.

Llevo un rato intentando colocar foto de los patos pero la página se obstina en impedirlo. Cuando pueda la pondré. Voy a ver si llevando el ordenador un rato en brazos me hace algo más de caso. Aunque me queden los brazos llenos de ...¿qué?
Bueno, por fin me ha dejado colocarla: estos son los confiados patos segundos antes de ser atacados por Fingle. Eso sí, por puro placer, no es que le matáramos de hambre.

viernes, 3 de julio de 2009

La ventana


Ayer por la tarde recibí en casa por fin la varapaleada maleta. La sorpresa me pilló inexpresiva: calor, incredulidad de ¿seguro que...?, pero ¡sí!.
Y ya reconciliada con mis vacaciones, incluso con la compañía de vuelos, procedo a compartir tantos paisajes y personajes mágicos. No en vano Cheshire suena a hobbit, a gnomo, a Peter Pan, Miss Potter. Así me lo pareció al menos mientras trotaba por la campiña inglesa.

La ventana. "¿Qué es una ventana?", preguntaba hace años por escrito una persona a quien admiro, el primer día de su curso de relatos cortos. Cada cual dejaba constancia sobre el papel de las idioteces que se le ocurrían. No ocurrió hasta unos meses más tarde, pero todavía recuerdo el momento preciso en que descubrí -cuan despistada andaba o... trotaba- que la ventana no es otra cosa que una metáfora, un CUENTO.
Acompáñeme quien quiera pues a este universo. Un saludo.

lunes, 29 de junio de 2009

Desventajas de volar


No es que tenga manía a los aeropuertos, pero cada vez veo más claro que, a la ventaja de ir volando de un punto a otro, se le opone la ineludible exigencia de habitar en las terminales: horas antes, horas después... Me pregunto si no será para que consumamos entre vuelo y vuelo los dichosos botellines de agua que venden a precio de oro negro.

Entiendo que, si quieres ir a una isla, lo más sensato será -caso de vivir lejos de zona marítima- coger el avión. Ea, ¡que me han perdido el equipaje!. Tenía ganas de decirlo. Y con toda mi ropa de verano. Mientras estaba en el noroeste de Inglaterra me sirvió para pasar frio, pero ahora de vuelta a casa disfruto de una temperatura más que tropical y, qué quieren que les diga, me acuerdo de mis bonitas camisetas.

Tengo que reconocer que ya en Manchester me dio mala espina que tuvieran averiada la cinta de transporte de maletas . "¿Ve usted la señal de la cebra? -me decía en inglés con tono desesperado la señorita-, pues lleve allí la maleta facturada".

La tal cebra era un cartelón enorme, así que no tenía "pierde", como dicen en Pamplona. Tuve que abandonarla allí, haciendo cola -estábamos en Inglaterra- tras otro medio centenar de maletas desconocidas esperando ser embarcadas. Me daba no sé qué dejarla, pero otro empleado del aeropuerto insistió en que efectivamente, ése era el lugar más adecuado y le creí. La dejé allá, sin candado, y comencé a trotar con el equipaje de mano en busca de unos caramelos "blandos por dentro" que me había pedido una amiga.

Total, estuve andando sin parar de la ceca a la meca y de la mañana a la noche, pues por los retrasos acumulados en las diversas escalas -dos horas- llegué ya bien anochecido, por no decir cercana a las once de la noche. Salí y fuí llena de confianza a la cinta de equipajes para recuperarla. Esperé, esperé y desesperé. No apareció por la cinta y me dijeron que en estos casos procedía el ir a dar parte de su ausencia. ¿Cómo podía ocurrirme a mí, que me había portado fenómeno: había llevado todos los líquidos en bolsita transparente, me había quitado los zapatos las tres veces que me lo pidieron los de seguridad. Y créanme, tenía mérito pues llevaba las famosas botas de plástico puestas, para evitar peso extra en la maleta.

Le sigo la pista ahora por Internet, pero nadie sabe de ella. Me pregunto si estará aún con la cebra de Manchester o tal vez en Sanghai. Por si acaso me estás leyendo ahora, quiero decirte que tengo muchas ganas de volver a verte, que te dejé porque me lo ordenaron -ya sabes cómo son las cosas en los aeropuertos-, que si te entra el hambre te dejo comer los caramelillos de toffe-menta que llevas en el compartimento de la cremallera, aunque fueran para mi convaleciente padre. Y que seguiré esperándote porque la esperanza es lo último que se pierde. Por si acaso, no lo tomes a mal, saldré a comprar un par de camisetas: ¡esté calor no hay quien lo aguante!.

viernes, 12 de junio de 2009

Enjoying the greenery

No nos podemos quejar. Como decía el chiste. Pero hoy lo pensaba como con más convencimiento, dado que el sol se ha dignado por fin a aparecer en este rinconcillo de North-England. Estaba yo leyendo tan ricamente al sol cuando de pronto los cuervos (son parte del vecindario y los hay del tamaño de un gato...) se han puesto a alborotar, probablemente por algún litigio de tipo "esta rama es mía, yo la vi firstly".

A continuacion han sido las vacas que, animadas por los graznidos, se han puesto a mugir de tal forma que he creído que una de ellas se habia caído al lago. No he podido acercarme a comprobarlo, por una parte, porque estaba vallado. Y por otra, porque qué iba yo a poder hacer para rescatarla...

En el intermedio ha salido la ardilla y, aprovechando el barullo, se ha ido acercado saltando con disimulo hasta su árbol preferido.

Una familia de gansos canadienses -que así les llaman aquí, yo no les he visto el visado- se ha puesto a hacer geese-surf en el agua y, cuando creía que no faltaba nadie -ya estaba yo como enfrascándome en el libro de nuevo- ha llegado un hombre en tractor con un colector de vaya usted a saber qué. Las vacas se han puesto a trotar emocionadas a su alrededor, tan excitadas, que me he acercado intrigada, imitando a la ardilla, hasta el árbol más cercano. En ese instante el tal caballero ha procedido -sin vacilación- a regar con estiercol maloliente todo el campo. Así que mira tú por dónde, el verde tan re-verde de la isla se debe a algo más que la lluvia. Al menos he logrado escapar a tiempo.

Cuando vuelva a salir de paseo procuraré no trotar alegremente sin antes olisquear intensamente, no vaya a ser que el barro no sea tal. En otras palabras, por si las moscas. O just in case, que viene a ser lo mismo, pero en inglés.

Endoso foto del paisaje colindante para disfrute del publico fiel y del que caiga de vez en cuando por la page.

viernes, 29 de mayo de 2009

"Matiuskas"

Eso es precisamente lo que me preguntaba la pintora que me ha enseñado a hacer bodegones, que "¿qué es eso de las matiuskas?". Así que le he aclarado rápidamente que el teclado del ordenador suele jugarme malas pasadas en cuanto escribo corriendo. Y, a pesar de que releo antes de enviar el mensaje, siempre queda ese puntillo de vanidad que te hace creer que no te has podido equivocar. Ah, craso error que queda confirmado por el simple hecho de tener que re-editar, una y otra vez, hasta estas sencillas entradas de blog: siempre se te cuelan errores fortuitos debidos a... la precipitación.



Las "matiuskas" son las katiuskas que he adquirido recientemente para disfrutar de los paseos por North-England dentro de menos de una semana. Otra cosa será que, en cuanto llegue allá, se ría toda la gente de mí porque haga un solazo espléndido. Que todo puede ocurrir. Ya se sabe que cuando uno funciona a golpe de tópicos, se topa de bruces con la realidad, que no suele ser tan fiera como la pintan. Aún así, recuerdo la cara de dolor de la dependienta de la zapatería -qué maja-, y es que lo mismo se ha quedado con ganas de viajar conmigo. En el fondo no entiendo por qué tanta pena, cuando encima una viaja por placer. Amén del calorazo terrible que estamos pasando estos días, en un verano adelantado que baja la tensión al más inquieto. Ni con Coca-Cola, oye. Así que un poco de heavy rain al año no hace daño.

Anyway, ya les contaré lo que pase. Si es que pasa algo. Si no, también.