sábado, 28 de junio de 2008

¡Vaya par de pájaros!

Ayer los pauas se fueron de viaje breve a Salou con Antonio para nuevas reuniones de vecinos aquejados en sus pisos de las dichosas obras para remediar la aluminosis. Aquejado el edificio, claro, no ellos. Me acordé entonces de este relato que guardaba y hoy comparto con ustedes, y un poco en honor de Irache, por ser su cumple. ¡Felicidades!

Han estado de visita los pauas, de paso hacia su lugar de veraneo. Traían en el asiento trasero a Pascualín y a Cagapurris. Este último, un golfo que se les pegó creo que por la comida y cama gratis.

No tenía que darles mucho el sol de forma directa, así que los senté en la hierba a la sombra. Comprobé entonces el poder de fascinación que ejercen
sobre nuestro progenitor...
Cagapurris comía pipas a dos carrillos. El pobre Pascualín hacía lo imposible por llamar la atención: se agarraba a un palo, se apoyaba también en la pared y giraba sobre sí mismo en un alarde de malabarismo que le salió bien dos o tres veces. Acabó por los suelos con un buen chichón en la cabeza.

Estaban tan entretenidos jugando que pudimos escaparnos para tomar un cafecito en el bar cercano. Al ir a pagar la consumición, giró Papá el cuello para buscar la cartera en el bolsillo de la camisa y sufrió un tirón. "No es nada", señaló todo circunspecto, "es que se me olvida que no puedo hacer este gesto,
que es el de Cagapurris".
Me explicaron entonces la llegada a casa de los dos "bisnietos", como cariñosamente les apodan sin resquemor alguno a los posibles celos que puedan despertar en sus auténticos descendientes, o sea, nosotros.
Y es que ninguno de los dos lleva tiempo en casa: a Pascualín lo trajo poco antes Maribel y Mamá comentó al verlo: "¡mira qué bien, un pascualín!. ¡Como el nombre de aquel pintor de Corella que Padre acogió en casa y que cantaba como un tenor mientras pintaba cuadros!".
Pero -perdón por el paréntesis- el hecho sucedió, según comentaban, del modo más ordinario: estaba Pascualín viendo amanecer, tan ricamente sentado en la terraza, cuando de pronto, sin que nadie sepa explicar cómo, apareció Cagapurris a su lado. Y desde entonces no ha habido modo de separarlos.
Así de simple.
Al ver las buenas migas que hacían, aceptaron enseguida a ambos en nuestro hogar, un lugar siempre amable a la par que elástico, como de todos es sabido.

"Cagapurris" es el nombre que, después de googlear un rato, le impuso Internet al recién llegado. Nada más "bautizarlo" decidieron que era digno de confianza y que ya se le podía recibir como a uno más de la familia...

Acaban de salir hacia Salou. Cagapurris y Pascualín hasta me han dejado una pluma de recuerdo. Son tan sociables... Ah, y la hierba llena de cáscaras de pipas. Cagapurris estaba inquieto antes de irse, se paseaba arriba y abajo algo nervioso y me pareció varias veces como que quería decirme algo,
pero al final no abrió el pico y se montó en el coche.


Nota:
Dicen que el Agapornis es fiel a su media naranja durante toda la vida. Lo raro es que ésta sea periquito, pero no parece importarle.




sábado, 21 de junio de 2008

Ni tanto ni tan calvo

Dicen que hablar del tiempo es el recurso de quienes tienen poco que decir. Pero estos calores parecen estrangular el cerebro e impiden centrarse en cualquier otra cosa mucho más interesante, que duda cabe, que el caprichoso termómetro.
Recuerdo un anciano que apareció en la televisión local gracias a la tenacidad del entrevistador que, micrófono en ristre, le perseguía a toda velocidad por la calle. Cuando lo tuvo a su alcance le soltó aquesta pregunta: "¿qué le parece a usted el tiempo que hace?". El caballero paró y contestó con decisión, energía y gesto serio: "pues muy mal. MUY MAL".

Cierto que, después de prepararse arduamente para poder hablar en inglés acerca del calentamiento global, los 'greenhouse gases' y toda la parafernalia, comprendo mejor que nunca el trasfondo de aquella sabia respuesta.

Tendría cierto remordimiento si no procurara reciclar la basura o mezclara impunemente las pilas viejas con los residuos orgánicos. Pero me sorprende que junto a los mensajes apocalípticos tipo "ya no hay nada que hacer", "el oso polar está en peligro de extinción", Kioto, etc. se escuchen como si nada en la radio noticias acerca de viajes turísticos al espacio. Al menos los españoles que ya se han apuntado -yo no, eh?, que voy a pie a todas partes para no contaminar- van a pagar casi doscientos mil euros por viajar a 100 km de la tierra durante unos 45 minutos y luego de vuelta a casa. Bueno, a casa no exactamente, a los EEUU, pues es de allí desde donde se sale...
Leía hace poco que para solucionar la contaminación producida por un viajero que va en avión de Londres a Tokio haría falta plantar tres árboles. No sé calcular el bosque que hará falta por la escapada sideral, teniendo en cuenta que, ya para aprovechar, darán alguna vuelta a lo ancho y largo del planeta, como el capitán Tan de Valentina y Locomotoro.

Por de pronto yo he plantado geranios, desafiando a la plaga de polilla amarilla que -efecto del cambio climático casi con toda seguridad- amenaza con taladrar los tallos. Al mal tiempo, ya se sabe... buena cara. E insecticida.

lunes, 9 de junio de 2008

Smile

He estado lidiando en el piano con una de las partituras que compuso el insigne Charles Chaplin para 'Tiempos Modernos' y me encuentro con que tiene una letra de lo más bonita que quiero compartir hoy con ustedes. La letra no es de él. Se titula "Smile" -sonríe-. Y dice así -en inglés-:

Smile though your heart is aching
Smile even though it's breaking
When there are clouds in the sky, you'll get by
If your smile through your fear and sorrow
Smile and maybe tomorrow
You'll see the sun come shining through for you.

Light up your face with gladness
Hide every trace of sadness
Although a tear may be ever so near
That's the time you must keep on trying.

Smile, what's the use of crying?
You'll find that life is still worthwhile
If you just smile.

Vaya, que no vale la pena estar tristes y que al mal tiempo buena cara. De hecho sonreir a quien se nos cruza hoy por delante -vecino, el de la farola, tendero...- es un buen regalo
que además sale gratis. También cuando hay menos ganas.
Suena pelín egoista, pero suele ocurrir -a mí me acaba de pasar- que a veces te encuentras a algún conocido que te hace partícipe de un problema de envergadura. Entonces se te quitan de golpe todas las bobadas que derivan de darte una importancia inmerecida. ¿Verdad?
Bueno, es obvio que no hay que esperar a que esto suceda, so just always smile!

lunes, 2 de junio de 2008

Pasados por agua...



El diluvio universal, los pantanos llenos y llenas de agua las bajeras de los vecinos de Aldapas. No nos podemos quejar, como el chiste.
Ayer fue el concurso de pintura al agua libre -perdón, al aire libre- y fuí hacia el lugar de convocatoria con ánimo de recoger el lienzo y poco más. Pero no, la convocatoria seguía en pie y sólo había que buscar un lugar donde guarecerse sin molestar al vecindario.
Entre pitos y flautas el tiempo para pintar fue de 4,30 horas. Digo todo esto para justificar los fallos del cuadro, que ha pasado a engrosar la lista de cuadros para acabar. Quizá los acabe este verano. Más si hay peligro de inundación o desalojo.

No me seleccionaron, pero al menos me hizo gracia un grupillo del público comentando cómo hay gente desalmada que pinta con tiempo el cuadro y luego da el cambiazo, "como el de esa niña, por ejemplo". Pude decirles que era mío y que palabrita de honor -enseñándole las manos multicolores sin lavar de pura prisa- lo había pintado en tiempo record a base de no comer y correr mucho.

Al menos el portero del hotel donde fue la exhibición de las obras me permitió aparcar el super bólido en el parking de clientes. Es más, hasta le gustó el cuadro.

Añado foto pero astutamente tomada desde el lateral, para disimular los fallos de proporción... El azul del fondo todavía se me resiste. Como diría el de la tienda, "y yo qué sé".
Seguiremos intentándolo.
Un saludo a todos, Machutúa