Estábamos poco menos que aterrados con el anuncio de un huracán que iba a provocar olas de cinco metros de altura con una frecuencia de cada 17 segundos... Se decía que el paseo que daba a la playa iba a cerrarse al tráfico por precaución y se desaconsejaba la práctica del surf a no ser que se fuera un surfista de excepcional experiencia... Así que, antes de recoger la prensa por la mañana, saqué un par de fotos de lo que parecían los prolegómenos del oleaje.
| Por la tarde, con la arena llena de troncos. |

