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La verdad es que me encanta todo lo que uno puede encontrar por el paseo marítimo de Zumaya. O Zumaia, como ahora se le llama.
Alguien puede preguntarse el motivo por el que me ha dado, así de repente, por publicar herrumbres oxidadas. No sabría contestar: quizá sea que me he topado con ellas de repente, al levantar la alfombra de la pantalla y encontrarla en una carpeta. Pero también puede ser por la metereología que nos acompaña desde hace un tiempo: y es que siento todas las articulaciones medio oxidadas y chirriando. Cualquier día me pongo a hacer deporte. Eso, cualquier día. Como diría Mota: "Hoy no va a ser. Mañaaaana".
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Siempre creí que era un cañón invertido, pero mi padre me dijo que no. Luego no debe de ser. |
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