domingo, 31 de enero de 2016

Lo difícil que es conducir silla de ruedas...


Sé que suena a topicazo, pero no hay como experimentar una dificultad, para volverse más comprensiva con aquellos que se quejan.
Y es que el otro día quise acercar a una persona, en silla de ruedas, a una zona del municipio donde reside. Lo que parecía cuestión de minutos acabó en una aventura más larga. Eso sí, llegamos a tiempo para su cita.

Como era un fin de semana soleado, la mitad de la población chiquiteaba -tomaba un vinito o lo que les apeteciese- en mitad de las aceras, charlando animadamente. "Perdón, ¿me permite? por favor.. gracias...."

Llegamos a la primera cuesta, al menos era hacia abajo. Pero una bonita barandilla alertaba del socavón que estaba pendiente de arreglo. No en vano era día festivo.

Cruzamos el paso de cebra pero, en la zona donde la acera estaba rebajada, se encontraba otro grupo de gente charlando igual de animadamente que los otros. Uno del grupo, con muletas, me advirtió que en mi maniobra iba a acabar con la rueda en una rejilla del suelo. Le señalé que la única zona con acera accesible era donde él estaba charlando desde hacía un ratito... Vale, me dejó pasar.

Cuesta arriba más tarde. Giro a la derecha para bajar la acera pero... una pata de andamio exactamente en el medio. Salto para esquivar.  Seguimos subiendo. La acera se estrecha. Amablemente me ceden el paso por la zona donde algún perrillo ha hecho sus necesidades sin que lo advirtiese su dueño-dueña.

Mi GPS mental: tuerza ahora a la derecha. EL objetivo se encuentra a 50 metros. Aún tuve que pasar, casi rozando, por un estrecho pasillo mientras quienes estaban sentados me animaban: pasa, pasa, que cabes.

Lo que sí que se me ha desarrollado es la vista: al menos soy ahora una persona que advierte a estos personajes aparentemente invisibles para el resto de ciudadanos. Es más difícil maniobrar en silla que el que una persona dé un paso y se aparte. Si alguna vez he hecho desesperar a alguien en silla de ruedas, le pido de corazón mil perdones. Y vaya de paso toda mi solidaridad.

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