domingo, 10 de marzo de 2013

Eternidad...

 
Medio haciendo orden de fotografías, me he topado con una de mis preferidas: me siento incapaz de pasar por alto los paisajes con surcos. Por si algún día los pinto.
Era un atardecer, muy cerca del museo Oteiza de Navarra. Y me acordaba de aquello de "nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar". En mi caso sería más propio hablar de surcos que de rios.
Estos días tengo más presente que nunca la eternidad.


Nuestras vidas son...
 
Al ver la foto de estos tres abuelos, volviendo de un paseo, vino a mi memoria lo que escuché a otros tres tales en Logroño, cuando se despedían: "Bueno, pues hasta mañana", decía uno. Y otro, muy enfáticamente, respondía: "Si-Dios-quiere".

Eso, si Dios quiere.

 

sábado, 9 de marzo de 2013

Peluquero de palmeras


No sabía si el ruido era mi estómago hambriento o la motosierra de algún personaje de película de terror. Resultó ser un jardinero aventurero que, con ayuda de una grúa, recortaba las puntas estropeadas de esta bonita palmera guechotarra.


Da una sensación de vértigo. Menos mal que lo hicieron antes de que llegaran las ciclogenesis famosas. Aún perdió alguna hoja más después, pero realmente hubiera supuesto un peligro para los viandantes. 
Eso me recordó la última oferta anunciada por una peluquería cercana. No porque cortaran con motosierra, sino  por sus maravillosos precios contra la crisis. Duraron una semana, pero estuvo bien aprovechada... 

viernes, 8 de marzo de 2013

De paseo hacia el molino de Aixerrota



Cerca de la playa de Arrigunaga, junto a las pistas de los skaters, lucían estas farolas enormes con el adorno de unas playeras. No conozco la historia, supongo que alguna apuesta o tal vez una promesa. A saber... Lo mismo estaban llenas de arena.  Me entero de que son una señal de venta de droga. ¡Lo que se aprende!

A la derecha un senderillo en la hierba llevaba directo a la zona del molino de Aixerrota, en el acantilado de la Galea. Una maravilla, sobre todo al atardecer.


Me acerqué a media tarde al acantilado, antesdeayer, y saqué dos fotos rápidas del sol, los nubarrones y un par de veleros que habían aprovechado la temperatura casi veraniega para salir a mar abierto. Como si fuera una turista cualquiera. Resultó una delicia. Lástima que el restaurante del molino lleve unos días cerrado.
C'est joli, n'est pas?

miércoles, 6 de marzo de 2013

Mirando al mar soñé...


Pues sí que ha cambiado mi querido muelle de Arriluce. Desde este ángulo se puede uno hacer la ilusión de que todo luce como antes, pero no. Digamos que se ha modernizado y la oferta recreativa y cultural ha variado hacia mejor. 
Pero qué maravilla era no escuchar sino el mar. Tener los veleritos cerca, pero sí, a distancia. Y ver al gasolino transportar sin descanso a los playeros que querían disfrutar de los encantos de Ereaga. En fin.
El faro de Arriluce